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Cómo ahorrar dinero con poco sueldo: lo que a mí me funcionó de verdad

Cómo ahorrar dinero con poco sueldo: lo que a mí me funcionó de verdad

Con lo que gano yo no puedo ahorrar.» Lo he dicho, lo he pensado y lo he creído durante años. Y es la mentira que más nos cuesta el dinero, porque nos da permiso para no intentarlo siquiera.

Ahorrar dinero con poco sueldo cuesta más, no lo voy a negar. Pero se puede. No juntando mil euros de golpe, sino apartando lo poco que se pueda, de forma constante, y tapando las grietas por donde se escapa el dinero sin que lo veas. Yo empecé guardando cantidades que daban hasta risa. Lo importante no era cuánto, era no parar.

Aquí tienes 15 formas concretas de conseguirlo. Pequeñas, realistas, de las que puedes aplicar esta misma semana aunque el mes venga justo. Ninguna te pide ganar más para empezar.

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Se puede ahorrar con poco sueldo (y te lo digo por experiencia)

Hay una idea muy metida en la cabeza de mucha gente: que ahorrar es cosa de quien gana bien. Que hasta que no llegue «ese sueldo» mejor, no hay nada que hacer. Y así pasan los años, esperando un momento que no llega, sin guardar un euro.

La verdad es más sencilla y más incómoda. Ahorrar depende menos de cuánto ganas y más del hábito que construyes. Alguien que gana mucho y gasta más no ahorra nada. Alguien que gana justo pero aparta 20 euros cada mes, en un año tiene 240 y, sobre todo, tiene una costumbre que le va a acompañar toda la vida.

Esos 20 euros al mes no te van a cambiar la vida por la cifra. Te la cambian porque te demuestran que sí puedes. Y cuando ves que puedes, buscas la forma de apartar 30, luego 50. El músculo del ahorro se entrena, y empieza con poco.

Por eso las 15 formas que vienen no van de hacer sacrificios enormes. Van de pequeños ajustes que sumados sí notas, y que no dependen de que te suban el sueldo.

Ahorrar en el día a día

Aquí es donde se escapa el dinero sin que lo notes. Pequeñas fugas diarias que, tapadas, te dan el primer margen de ahorro.

1
Haz la compra con lista y con el estómago lleno. Ir al súper con hambre y sin plan es la receta para llenar el carro de cosas que no necesitas. Lista cerrada y comer antes de salir: gastas bastante menos.
2
Cámbiate a marcas blancas. En muchos productos básicos son el mismo fabricante con otra etiqueta. Prueba y quédate con las que no notes diferencia. El ahorro anual sorprende.
3
Vigila los gastos hormiga. El café diario, la máquina de la oficina, el «ya que estoy». Son minúsculos y suman una fortuna al mes. Identifícalos y decide cuáles valen la pena.
4
Aplica la regla de las 24 horas. Antes de una compra que no llevabas pensada, espera un día. La mayoría de impulsos se apagan solos y te ahorras el gasto.
5
Cocina en casa y planifica el menú. El delivery y el comer fuera se comen cualquier sueldo. Planificar la semana y cocinar tandas te ahorra dinero y tiempo.

Ahorrar en los gastos fijos

Los gastos fijos son los que más pereza da tocar, y por eso los que más dinero esconden. Un rato de gestión una vez al año, y el ahorro se repite mes tras mes sin que hagas nada más.

6
Cancela las suscripciones que no usas. Streaming, apps, gimnasios fantasma. Revisa el extracto y corta todo lo que no hayas usado en el último mes. Es dinero que se va a cambio de nada.
7
Renegocia tus recibos una vez al año. Internet, móvil, seguros. Una llamada para pedir mejor precio o amenazar con irte suele bajar la factura. Las compañías guardan sus mejores ofertas para quien las pide.
8
Compara la tarifa de la luz. Muchos hogares pagan de más por costumbre. Revisa tu tarifa, ajusta la potencia contratada y usa los electrodomésticos en horas valle. Se nota en la factura.
9
Huye de las comisiones del banco. Pagar por tener una cuenta es tirar el dinero. Hay cuentas sin comisiones de sobra. Cámbiate y ahórrate ese mordisco cada mes.

Ahorrar sin darte cuenta (pon el piloto automático)

La fuerza de voluntad se agota. Por eso el mejor ahorro es el que ocurre solo, sin que tengas que decidirlo cada mes. Automatiza y deja de depender de acordarte.

10
Págate a ti primero. El día que cobras, aparta el ahorro antes de gastar nada. Si esperas a ver qué sobra a final de mes, ya sabes lo que pasa: no sobra. Ahorra primero, gasta después.
11
Programa una transferencia automática. Configura en el banco un traspaso fijo a tu cuenta de ahorro el mismo día de la nómina. Aunque sean 20 euros. Al no verlo, no lo echas de menos, y en un año hay un pellizco.
12
Usa una cuenta separada para el ahorro. El dinero que ves, te lo gastas. Manda el ahorro a una cuenta distinta, a ser posible sin tarjeta asociada, para que cueste tocarlo. Ese es el sitio ideal para tu fondo de emergencia.
13
Activa el redondeo de tus compras. Muchos bancos y apps redondean cada compra al euro y guardan la diferencia. Ahorras sin enterarte, céntimo a céntimo. No es mucho, pero es indoloro y constante.

Gana un margen extra (para ahorrar más)

Recortar tiene un límite. Al final no puedes gastar menos de lo que cuesta vivir. Por eso el otro lado de la ecuación también cuenta: meter algo más de dinero, aunque sea puntual.

14
Vende lo que no usas. Ropa, muebles, el móvil viejo, esa bici que cría polvo. Tu casa está llena de dinero parado. Una tarde de fotos y anuncios en apps de segunda mano puede darte un buen empujón para el ahorro de este mes.
15
Busca un pequeño ingreso extra. Unas horas de algo que se te dé bien: clases particulares, cuidar mascotas, encargos freelance, encuestas pagadas. No hace falta que sea un segundo trabajo. Con un extra modesto y constante, tu capacidad de ahorro sube sin tocar tus gastos.

El truco que hace que todo esto funcione

Puedes conocerte las 15 formas de memoria y no ahorrar ni un euro. Porque el secreto no está en los trucos, está en la constancia. Una sola de estas formas, aplicada todos los meses sin fallar, rinde más que las quince juntas hechas una semana y abandonadas a la siguiente.

Por eso funciona tan bien tener un sistema detrás, algo que ordene tu dinero sin que dependa de tu memoria o tu ánimo del día. Repartir cada euro en cuanto entra, con un método sencillo, convierte el ahorro en rutina. El método 50/30/20 es la forma más fácil de montar ese sistema: te dice cuánto va a necesidades, cuánto a caprichos y cuánto al ahorro, sin cuentas complicadas.

Elige dos o tres formas de esta lista, las que más fáciles te resulten, y conviértelas en costumbre este mes. Cuando esas ya te salgan solas, añade otra. Así, poco a poco, ahorrar deja de ser un esfuerzo y pasa a ser lo normal.

Recurso recomendado

¿Y si además de ahorrar aprendes a hacer crecer tu dinero?

Ahorrar es el primer paso. El siguiente es tener un método completo para que tu dinero trabaje para ti. Este es el curso que me dio el sistema para dejar de improvisar. Te cuento mi experiencia real como alumna, sin humo, en mi reseña completa.

Leer mi reseña de Pablo Gil →

Cómo ahorrar dinero con poco sueldo FAQ

¿Cuánto debería ahorrar si gano poco?
Empieza por lo que puedas, aunque sean 10 o 20 euros al mes. La cantidad importa menos que la constancia. Cuando el hábito esté cogido, sube la cifra poco a poco.
¿Merece la pena ahorrar cantidades tan pequeñas?
Sí, y por dos motivos. Primero, sumadas cada mes crean un colchón. Segundo, te entrenan la costumbre de ahorrar, que es lo que de verdad te cambia las finanzas a largo plazo.
¿Dónde guardo el dinero que voy ahorrando?
En una cuenta separada de la del día a día, a ser posible sin tarjeta, para que cueste tocarlo. Ese es el sitio ideal para empezar tu fondo de emergencia.
¿Qué hago si un mes no consigo ahorrar nada?
No lo conviertas en drama ni tires la toalla. Retómalo al mes siguiente. Un mes flojo es normal, lo que hunde el ahorro es abandonarlo del todo tras un tropiezo.

Ahorrar con poco sueldo no va de tener más, va de decidir qué haces con lo que ya tienes. Ninguna de estas 15 formas te va a hacer rica de golpe. Juntas y sostenidas en el tiempo, te dan algo que vale más: la tranquilidad de ver crecer tu cuenta mes a mes, aunque sea despacio.

Empieza hoy con una sola. La que te parezca más fácil. Cuando esa se vuelva costumbre, suma otra. Así fue como yo pasé de creer que no podía ahorrar a tener un colchón que me deja dormir tranquila. Tú también puedes, y no necesitas ganar más para empezar. Necesitas empezar.

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